TESTIMONIOS Y OPINIONES

Servando dijo:

Sobre las pruebas de evaluación externa (CDI y reválidas).

El gobierno de la Comunidad de Madrid y el gobierno central a través de la LOMCE han institucionalizado las llamadas pruebas de evaluación externa. Este tipo de evaluaciones, que en principio podrían ser un instrumento positivo para evaluar los progresos educativos del alumnado, han sido totalmente desvirtuados por parte de las autoridades educativas por varias razones.
En primer lugar, su publicación es utilizada para establecer un listado de centros en el que los resultados indican supuestamente la calidad de la enseñanza impartida. En los centros privados hay una menor cantidad de alumnos que necesitan apoyos educativos, ya que estos son sistemáticamente derivados a la escuela pública. Como consecuencia, los centros públicos parten con desventaja a la hora de obtener buenos resultados en estas pruebas. Esto es utilizado por la administración para sugerir que la escuela privada es mejor que la pública, cuando los profesionales que atienden al alumnado con mayor dificultad, que es dónde se mide la profesionalidad del docente, se concentran en la escuela pública.
Por otra parte, reducir la calidad de la enseñanza a los resultados de una prueba externa desvirtúa totalmente los objetivos y resultados de la educación. Puesto que la prueba es la misma para todo el alumnado, independientemente de su contexto social, económico o cultural, no se tiene en cuenta la progresión acumulada a lo largo del tiempo. Un centro con un elevado porcentaje de alumnos con necesidades educativas puede haber logrado una mejora significativa en los resultados de sus alumnos (lograr que estos pasen de un nivel 2 a un nivel 5). Por el contrario, un centro de un barrio donde el contexto socio-cultural sea favorable, puede conseguir mantener unos buenos resultados a lo largo de sucesivas convocatorias (y que sus alumnos tengan siempre una media de 8). Desde mi punto de vista, los profesionales del primer centro son claramente superiores a los del segundo, aunque su esfuerzo y trabajo nunca se vería reconocido en una prueba de evaluación externa en la que los resultados serían considerados mediocres. Estas pruebas ofrecen una foto fija y no reflejan la evolución.
La realización y publicación de los resultados de estas pruebas está sirviendo para crear una fuerte presión sobre los centros. Colegios e institutos, ante el temor a quedar catalogados como centros de peor calidad por los mediocres resultados, se están convirtiendo en meras academias en las que se prepara a los alumnos para superar las pruebas, igual que si se tratara de una oposición o del examen del carnet de conducir. Se pierde de vista la educación integral del alumno así otro tipo de capacidades (artística, manipulativa, imaginativa, etc.) que no son evaluadas en este tipo de pruebas, por no hablar de la capacidad analítica o el espíritu crítico.
Los centros, ante el temor a perder alumnado por una mala reputación, son obligados a competir entre ellos vendiendo los resultados como garantía de su calidad. El alumno ya no es una persona a cuya formación contribuye el profesor, sino un cliente al que captar para evitar que el centro se cierre por falta de alumnos. Esto permite a las autoridades reducir sus inversiones en educación. Según esta política, los malos resultados no obedecen a una disminución en los recursos educativos (menos profesores de apoyo, incremento de la ratio de alumnos, eliminación de desdobles). Toda la responsabilidad recae en los docentes y los equipos directivos que, de esta manera, tienen que suplir la falta de inversiones que se vienen produciendo con la política de recortes. La competencia feroz entre colegios hace que la opinión pública no advierta que en los resultados académicos influyen otros factores como el contexto social, la disponibilidad de recursos, las expectativas laborales vinculadas a los estudios, etc.
Finalmente, ante la amenaza de boicot hacia estas pruebas por parte de la comunidad educativa, la Comunidad de Madrid está exigiendo la obtención de una determinada calificación por parte del alumno si éste quiere optar a una beca u otro tipo de ayuda al estudio. Esto es tremendamente injusto pues, frente a las calificaciones globales que tienen en cuenta la evolución del alumno y su progreso a lo largo del curso, estas pruebas únicamente sirven para medir los resultados de un día concreto en el que el alumno, por múltiples factores, puede que no esté en condiciones de mostrar todo su potencial académico.
Por todos estos motivos, creo que la institucionalización de las pruebas de evaluación externa contribuye a degradar la educación de nuestros hijos y, además, se convierte en un instrumento más en manos de las autoridades para deteriorar la imagen de la escuela pública.

Testimonio de un padre del IES Francisco de Goya: la enseñanza privada no garantiza una “mayor calidad”

Mi experiencia personal con los centros privados, concretamente con uno muy conocido del barrio de Pueblo Nuevo.
Mi hijo tiene problemas auditivos, ahora por suerte ya prácticamente inexistentes y en buena parte superados, pero durante su infancia casi no oía. Empezó a hablar más o menos de manera en la cual se le pudiera entender a los cinco años, y ha estado durante años yendo a logopedia. Varias operaciones y especialmente una reconstrucción de tímpano.
Aunque en mi caso me negaba, mi pareja dijo de llevarle a ese colegio privado de la calle Vital Aza. Estuvo desde primero de educación infantil hasta tercero de primaria, en concreto seis años.
La experiencia en concreto: Al principio, cuando detectan que tu hijo tiene algún tipo de dificultad, se despreocupan y te indican que lo tienes que llevar a clases de refuerzo al finalizar el horario escolar normal, las cuales son carísimas y la mejora que se puede apreciar en el niño es muy pequeña.
Más adelante, si tu hijo tiene algún problema con otros niños, fundamentalmente, debido a su problemática, te dicen claramente que “es problema de tu hijo” y que ell@s no pueden hacer nada…… En el caso de mi hijo sufrió, más bien fue víctima, de una situación de acoso escolar, y tanto el director de primaria, como el jefe de estudios y su tutor se desentendieron del problema. Hubo que denunciar la situación a la consejería de educación de la Comunidad de Madrid, la cual me indicó que me dirigiera a la inspección educativa y así hice.
Como resultado final: Mi pareja quedó convencida de que la enseñanza privada, ni mucho menos es la mejor, tuvimos que cambiar a mi hijo de colegio, empezó a cursar cuarto de primaria en el colegio público Leopoldo Alas, recuperó buena parte de los años perdidos (gracias a sus seños y profes y a qué formó parte durante tres años, de un programa de clases de apoyo de “Save the Children”, completamente gratuitas impartidas en el propio cole, fuera del horario “normal”) y el retraso escolar que arrastraba prácticamente ha desaparecido, y actualmente cursa 1º ESO en el IES Francisco de Goya.
Conclusión: Desde mi punto de vista, y mi experiencia personal, la enseñanza privada no garantiza una “mayor calidad”, tampoco que tu hijo tenga ningún trato “personalizado”, como en bastantes ocasiones afirma la, un tanto engañosa, publicidad de los centros privados, pagas hasta por respirar en las aulas, los profes y seños ni mucho menos son los “mejor preparados”, las instalaciones puede que sean un poquito (ito), mejores que las de un CEIP o IES (cuidado, no siempre), pero ello es debido: Por una parte a la estrategia de abandono y nulas inversiones que está sufriendo la escuela pública, fruto de una clara política de acoso, derribo y liquidación por parte del gobierno del estado español y del autonómico, y por otra a las altas (altísimas en algunos casos) cantidades que ingresan los colegios privados, cobrando a las madres y padres por todo, absolutamente.
Y por cierto, mientras que las AMPAS de los CEIP e IES funcionan, mi experiencia personal así lo indica, muy bien, en el colegio privado al que fue mi hijo, se inhibió del problema, la callada por respuesta fueron sus razones.

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3 respuestas a TESTIMONIOS Y OPINIONES

  1. Os dejo un link a una noticia en la que hacen un estudio sobre el número de docentes que se han perdido en España en el último trienio.

    http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2014/12/23/los-recortes-del-pp-en-ensenanza-publica-20-682-maestros-menos-desde-2011/14878

  2. Servando dijo:

    Sobre las pruebas de evaluación externa (CDI y reválidas).

    El gobierno de la Comunidad de Madrid y el gobierno central a través de la LOMCE han institucionalizado las llamadas pruebas de evaluación externa. Este tipo de evaluaciones, que en principio podrían ser un instrumento positivo para evaluar los progresos educativos del alumnado, han sido totalmente desvirtuados por parte de las autoridades educativas por varias razones.
    En primer lugar, su publicación es utilizada para establecer un listado de centros en el que los resultados indican supuestamente la calidad de la enseñanza impartida. En los centros privados hay una menor cantidad de alumnos que necesitan apoyos educativos, ya que estos son sistemáticamente derivados a la escuela pública. Como consecuencia, los centros públicos parten con desventaja a la hora de obtener buenos resultados en estas pruebas. Esto es utilizado por la administración para sugerir que la escuela privada es mejor que la pública, cuando los profesionales que atienden al alumnado con mayor dificultad, que es dónde se mide la profesionalidad del docente, se concentran en la escuela pública.
    Por otra parte, reducir la calidad de la enseñanza a los resultados de una prueba externa desvirtúa totalmente los objetivos y resultados de la educación. Puesto que la prueba es la misma para todo el alumnado, independientemente de su contexto social, económico o cultural, no se tiene en cuenta la progresión acumulada a lo largo del tiempo. Un centro con un elevado porcentaje de alumnos con necesidades educativas puede haber logrado una mejora significativa en los resultados de sus alumnos (lograr que estos pasen de un nivel 2 a un nivel 5). Por el contrario, un centro de un barrio donde el contexto socio-cultural sea favorable, puede conseguir mantener unos buenos resultados a lo largo de sucesivas convocatorias (y que sus alumnos tengan siempre una media de 8). Desde mi punto de vista, los profesionales del primer centro son claramente superiores a los del segundo, aunque su esfuerzo y trabajo nunca se vería reconocido en una prueba de evaluación externa en la que los resultados serían considerados mediocres. Estas pruebas ofrecen una foto fija y no reflejan la evolución.
    La realización y publicación de los resultados de estas pruebas está sirviendo para crear una fuerte presión sobre los centros. Colegios e institutos, ante el temor a quedar catalogados como centros de peor calidad por los mediocres resultados, se están convirtiendo en meras academias en las que se prepara a los alumnos para superar las pruebas, igual que si se tratara de una oposición o del examen del carnet de conducir. Se pierde de vista la educación integral del alumno así otro tipo de capacidades (artística, manipulativa, imaginativa, etc.) que no son evaluadas en este tipo de pruebas, por no hablar de la capacidad analítica o el espíritu crítico.
    Los centros, ante el temor a perder alumnado por una mala reputación, son obligados a competir entre ellos vendiendo los resultados como garantía de su calidad. El alumno ya no es una persona a cuya formación contribuye el profesor, sino un cliente al que captar para evitar que el centro se cierre por falta de alumnos. Esto permite a las autoridades reducir sus inversiones en educación. Según esta política, los malos resultados no obedecen a una disminución en los recursos educativos (menos profesores de apoyo, incremento de la ratio de alumnos, eliminación de desdobles). Toda la responsabilidad recae en los docentes y los equipos directivos que, de esta manera, tienen que suplir la falta de inversiones que se vienen produciendo con la política de recortes. La competencia feroz entre colegios hace que la opinión pública no advierta que en los resultados académicos influyen otros factores como el contexto social, la disponibilidad de recursos, las expectativas laborales vinculadas a los estudios, etc.
    Finalmente, ante la amenaza de boicot hacia estas pruebas por parte de la comunidad educativa, la Comunidad de Madrid está exigiendo la obtención de una determinada calificación por parte del alumno si éste quiere optar a una beca u otro tipo de ayuda al estudio. Esto es tremendamente injusto pues, frente a las calificaciones globales que tienen en cuenta la evolución del alumno y su progreso a lo largo del curso, estas pruebas únicamente sirven para medir los resultados de un día concreto en el que el alumno, por múltiples factores, puede que no esté en condiciones de mostrar todo su potencial académico.
    Por todos estos motivos, creo que la institucionalización de las pruebas de evaluación externa contribuye a degradar la educación de nuestros hijos y, además, se convierte en un instrumento más en manos de las autoridades para deteriorar la imagen de la escuela pública.

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